DICEN DE NOSOTROS | TERESA GUERRERO


Teresa Guerrero, antigua alumna del Colegio Kolbe, nos cuenta qué le ha marcado de su paso por nuestras aulas.

Somos cinco hermanos y todos hemos estudiado en el Kolbe: yo soy la menor de las cuatro chicas y tengo un hermano que sigue en el Colegio. Cuando era pequeña me preocupaba, por comparación con mis hermanas, no ser tan brillante como ellas en los estudios. Cuando llegué a Secundaria empecé a darme cuenta de que en el Kolbe no me miraban por lo que valía, y que se destacaban cosas de mí que no tenían que ver con lo académico: me gustaba mucho intervenir en clase, preguntar…

Cuando llegó el Bachillerato y tocaba decidir qué alternativa tomar, tuve claro que quería hacer Letras. Primero de Bachillerato fue mi mejor año con diferencia. Me gustaba especialmente la Historia y los idiomas, el inglés y el alemán. Hoy sé que fue Jota, mi profesor de Economía, quien me hizo decidirme a estudiar Administración y Dirección de Empresas.  Me apasionaba que él, que venía del mundo de la empresa, se hubiera decidido a dar clase para transmitir lo que sabía a los alumnos. Jota nos enseñó que la Economía es una ciencia que estudia al hombre. Los números a mí de primeras no me atraen nada, pero la cosa cambia cuando los ves como herramienta para entender el comportamiento del consumidor, por ejemplo.

Lo más importante que debo al Colegio es que me hicieran pensar constantemente. Lo agradezco mucho porque jamás he sido capaz de memorizar nada. Me hacían razonar sobre todo en clase de Historia, pero también en matemáticas. ¿Qué quieren decir estos hechos/ estas fórmulas? ¿Cómo lo podemos interpretar? De esta forma, a medida que iba comprendiendo, todo me interesaba más, y poco a poco empecé a ver que las cosas tenían una unidad: comencé a relacionar los periodos históricos con la Economía, y a ser capaz de justificar mis respuestas.

teresa guerrero

Otra de las cosas que más me llevo del Colegio ha sido aprender a expresarme bien, tanto oralmente como por escrito. Creo que es algo importante y que no se puede dar por hecho. También he aprendido mucho sobre expresión musical participando en el coro del colegio, que me ha enseñado a apreciar la música y me ha dado la oportunidad de cantar piezas importantes, con orquesta y en sitios maravillosos. La música y la pertenencia a un coro educan, además, como persona: enseñan a saber estar en cualquier sitio, a permanecer en silencio o a escuchar, que son cualidades que uno no encuentra fácilmente hoy en día.

Los últimos años del Colegio han sido duros para mí, especialmente segundo de Bachillerato, porque hay que estudiar un montón, pero lo recuerdo como un año muy bonito. He tenido la oportunidad de disfrutar de profesores que te quieren enseñar de verdad, y de compañeros que son amigos y te ayudan. Me di cuenta de que no todo giraba en torno a la nota que podía sacar. En segundo elegí Economía de la Empresa porque suponía estar en constante contacto con el mundo, y esto aunaba todo lo que a mí me gustaba: Historia y Economía. La economía depende de lo que esté ocurriendo, de lo que ha ocurrido en el pasado y de lo que va a suceder en el futuro.

Tras salir del Colegio, comencé Finanzas y Contabilidad en inglés. La carrera me interesaba, pero pienso que no acerté a la primera en mi elección y este año me he cambiado a ADE en inglés en el CEU. En el Colegio nos enseñaron a equivocarnos, así que el cambio no me ha dado miedo, y me he decidido porque estoy convencida de que quiero aprovechar bien este tiempo.

Las asignaturas de Historia de mis años en el Kolbe me han enseñado a pensar, a entender las cosas, a estudiar, y estoy viendo ahora los frutos. Este año, por ejemplo, al final de cada tema en Historia teníamos preguntas de relacionar. Me di cuenta de que a mí me interesaba mucho trabajar de este modo porque estoy acostumbrada a hacerlo desde niña, pero no es común entre los estudiantes de mi clase. Incluso la profesora optó por prescindir de las preguntas de relacionar para evitar suspender a la mayoría. Cuando ves estas cosas te das cuenta de que haber estudiado en un colegio como el Kolbe tiene un valor.