PSICOMOTRICIDAD: DE LA ACTIVIDAD AL PENSAMIENTO (II)


Puri Arribas, coordinadora de la etapa de Infantil, nos habla de la actividad de psicomotricidad en el Colegio Kolbe.

– Puri, ¿cómo aprenden los niños del Kolbe todo esto , qué método empleamos?

Hay distintas corrientes psicomotricistas, y nosotras hemos apostado por la psicomotricidad vivenciada o relacional, como Alicia explicaba en esta entrevista anteriormente.

Se trata de hacer una propuesta a los niños con unos materiales específicos. Ellos se ponen libremente en acción partiendo cada uno de su competencia motora, ofreciéndoles siempre la posibilidad de mejorarla. Además,  en ese juego se encuentran con otros niños y tienen que poner en juego su competencia para llegar a acuerdos. Por ejemplo, uno se tira por una rampa y otro le sujeta de las manos y luego se turnan, otro sujeta una cuerda por la rampa por la que otro sube, uno se tumba en una tela y otros dos le arrastran, otros se tienen que poner de acuerdo y hacer cálculos para distribuir los materiales de formas diferentes para que respondan a nuevos retos motores.

Pasan del movimiento  por placer al placer del control del movimiento, es decir, asumen cada vez nuevos retos. Teniendo los mismos materiales, unos los utilizan para realizar acciones motrices y otros para proyectar algo simbólicamente, construir castillos con túneles, casas a las que invitan a otros…etc.

Anteriormente nuestra intervención era directiva, es decir, hacíamos una propuesta única para todos; el profesor programaba las actividades a realizar los niños y la experiencia era que algunos no podían y necesitaban ayuda. Nos hemos dado cuenta de que esta es  una psicomotricidad  para todos, porque los niños más movidos (más competentes psicomotrizmente hablando) tienen la posibilidad de asumir retos mayores y los que tienen dificultades pueden acceder a la actividad a su nivel e ir progresando. También rescatamos que es un momento de encuentro libre entre ellos, que se buscan para disfrutar de las actividades.    

Vemos niños que antes no se atrevían hacer las cosas, y ahora se han sentido motivados a arriesgar, mejorando muchísimo a nivel motórico porque se sienten capaces. Los niños que generalmente tienen más dificultades para llegar a acuerdos y respetar las normas pueden experimentar momentos de frustración ante esta propuesta, pero son menores que los que tenían ante una propuesta más directiva o competitiva. Con esta metodología establecen relaciones satisfactorias en la actividad que luego se van generalizando a otros ámbitos o entornos, como el aula o el patio. Se refuerza también su iniciativa y la creatividad para manejar los materiales, inventado nuevas formas de utilizarlos y construir.

– ¿Qué relación tiene este trabajo que hacemos en psicomotricidad con el método y la forma de trabajo que empleamos en el aula?

La relación que tiene es enorme porque parte del respeto al momento evolutivo del niño:  cómo es , cómo se mueve, cómo siente, cómo juega, cómo se relaciona, qué intereses y necesidades  tiene, etc… En ambos, el profesor está disponible y existen normas a seguir y reglas que respetar. 

¿Con qué medios contamos para conseguir lo que queremos?

Contamos con todos lo medios necesarios para llevar a cabo esta metodología: un sala de psicomotricidad para infantil cálida, amplia y segura,  especialmente habilitada para ello con formas tridimensionales grandes, de textura blanda. Además, gracias al apoyo del coordinador de educación física del colegio, contamos también con una estancia adicional: el polideportivo, que está equipado con espalderas, rocódromo y otros elementos que permiten una mayor movilidad.

¿Cómo lo viven los niños? 

Para los niños, ir a la “sala Limón” a hacer psicomotricidad es uno de los mejores momentos de la semana. Lo esperan con impaciencia porque se trata de una propuesta ajustada a sus necesidades y preferencias de movimiento y lo pueden expresar. Lo viven como un sitio en el que tienen libertad total para moverse, relacionarse con quien quieren y arriesgarse como quieren de acuerdo a sus posibilidades, siempre sintiéndose cuidados por el adulto, que establece unas normas básicas: “no se hace daño a los demás, ni a uno mismo,  ni se trata mal el material”.

– ¿Qué papel tienen las profesoras de Infantil y cómo se forman?

Las profesoras han sido formadas por Alicia en técnica de psicomotricidad, es decir, en el conjunto de conocimientos que fundamentan las estrategias de acción. Estas llevan a favorecer la expresión de todo lo necesario para llegar al bienestar físico y psíquico. Se alcanza  a través de la autorregulación que favorece un desarrollo integral sano, tanto desde el punto de vista de eficacia y control corporal  como intelectual y emocional.

Nuestro papel es discreto aparentemente, porque no es directivo, pero resulta fundamental porque parte de la observación constante e intensa que realizamos, preparando con antelación los materiales, pensando en aquello que queremos que trabajen los niños. Durante la clase redistribuimos materiales para proponer retos o facilitar que algunos se atrevan a asumirlos, enseñamos el placer del control del movimiento a otros, reforzamos mediante el gesto o la palabra a aquellos niños que lo necesitan, y, en todo caso, somos la garantía de que las normas se cumplen. Esto es fundamental porque saben que se les protege y están seguros.

Toda la sesión estamos disponibles y pendientes de ellos, que se dan cuenta y lo disfrutan. Esto favorece entre los profesores y los niños una complicidad en la relación basada en la confianza, en la seguridad, en la valoración de sus logros. Al terminar cada sesión, recogemos de forma escrita las observaciones realizadas, las reacciones y actitudes de los niños, las dificultades de unos, los logros de otros, para partir así del punto en el que se quedaron en la siguiente sesión y poder corregir lo que no ha funcionado. Este registro de datos es fundamental para que sean los hechos los que primen sobre las impresiones que uno puede tener sobre un niño. Gracias al rigor de estas anotaciones, nosotras también nos vamos educando, conocemos el nivel de cada niño y ofrecemos los apoyos precisos, respetando su ritmo individual.

De esta forma,  los alumnos pueden ir camino de la autonomía integral, que contempla el bienestar, el desarrollo y el control físico y psíquico como una unidad. Sin la constante verificación de lo aprendido por parte de las profesoras, y la disponibilidad a compartir experiencias con sus compañeras para contrastar observaciones, juicios e intervenciones, siempre con el objetivo de mejorar y dejarse corregir, nada de lo que hacemos funcionaría.

– ¿Qué sugerencias darías a los padres? 

La psicomotricidad va más allá del aula de psico o del polideportivo, o de la actividad extraescolar, porque un cerebro para crecer sano a estas edades necesita buenos hábitos de sueño, alimentación y movimiento.  En la vida diaria, habitualmente queremos eliminar los peligros de su vida: “no te subas aquí”, “bájate de allá “, o bien nos molestan sus excesivos movimientos, “no corras”, “deja de saltar”, etc…

Ellos necesitan moverse y si diariamente no lo pueden hacer en los lugares destinados a ello, lo harán en momentos y lugares no adecuados.  En ocasiones tenemos que dejar que asuman los riesgos, y hay que proporcionar el espacio, el tiempo y un entorno seguro y controlado. También dentro de casa se les puede ofrecer un espacio o un pasillo. En días lluviosos que no se puede salir al parque, se les puede ofrecer jugar con telas grandes, con cojines, etc. Hay otros juegos que no son de casa, sino de parque, y esto tiene que quedar muy claro porque ellos lo entienden.