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NOTAS AL PROGRAMA

COLEGIO INTERNACIONAL CONCERTADO BILINGÜE VILLANUEVA DE LA CAÑADA

La obra ante la que nos encontramos esta tarde, ‘El Mesías’ (HWV 56) de G. F. Haendel, es la más representada en su género de la historia de la música clásica. Esto realmente supone un fenómeno pues desde que se estrenó en 1742 se ha interpretado ininterrumpidamente. ¿Pero a qué puede deberse esto?

Para ello hay que remontarse al Londres de mediados del s. XVIII en el que vivía el compositor alemán. En esa época el músico tenía problemas de salud y estaba ahogado por las deudas tras varios fracasos musicales además de empezar a sufrir el rechazo del público. Necesitaba un revulsivo. Es en ese momento cuando recibe como caída del cielo una invitación para salir de la ciudad, que acepta raudo. El destino es Dublín. Lo que el músico no sabía era que este viaje cambiaría su vida para siempre pues en su maleta ya iba el manuscrito de la obra por la que sería mundialmente conocido y que le haría inmortal.

El alemán compuso ‘El Mesías’ en tan sólo 24 días (entre el 22 de agosto y el 14 de septiembre de 1741), proeza que pocos genios como Mozart igualan.

Llegó a Irlanda poco después, en noviembre, donde estuvo seis meses y donde se produjo el estreno de su reciente creación. En estas tierras Haendel era un auténtico ídolo y así reaccionó el público, que acudió en masa a la primera representación, contándose más de 700 personas en la sala. A su vuelta a Londres las masas volvían a adorar al compositor, lo que le hizo gozar en vida del reconocimiento final de público y crítica, algo difícil por entonces. Hasta el propio rey Jorge II se puso de pie al escuchar el emblemático ‘Hallelujah’.

Desde ese momento no ha habido un solo año en que esta obra no se haya tocado, llegándose a congregar a 4.000 participantes en una sola ocasión. En la que nos ocupa esta tarde no son tantos, pero sí que son algo más de 160 personas en escena, con edades comprendidas entre los 6 y los 75 años, unidos por la pasión por la música clásica.

Con libreto de Charles Jennens y perteneciente al género oratorio (Haendel compuso 27 en total), ‘El Mesías’ se divide en tres partes bien diferenciadas con una duración total de algo más de dos horas y media de música. Esta tarde, escucharemos una selección de coros, arias y recitativos de la segunda y tercera parte: en la segunda se comenzará con textos del Antiguo Testamento (sobre todo Isaías y Salmos) relativos a la Pasión de Cristo para a continuación interpretar una equilibrada combinación de fragmentos del Antiguo Testamento, sobre todo del Libro de los Salmos, y del Nuevo Testamento (Hebreos y Romanos) relativos a la resurrección, la propagación de la palabra y el triunfo de Cristo sobre la muerte. La tercera parte de la obra se fundamenta en pasajes del Nuevo Testamento, básicamente en las Cartas de San Pablo a los Corintios acerca de la vida eterna.

Musicalmente, es interesante observar la destreza en la alternancia de arias, recitativos y coros. Los solistas adoptan roles bien descriptivos o bien meditativos. Es reseñable el papel protagonista que Haendel adjudica al coro, quien aglutina varios roles: como memoria de Israel, como turba, como coro de ángeles… En estos números corales se puede observar todo el alarde musical del compositor, donde vuelca su técnica combinando el estilo polifónico y armónico y destacando por la inserción de numerosas fugas y fugatos, donde unas voces parecen perseguirse unas a otras infinitamente.

Volviendo a la pregunta del inicio: ¿a qué se ha podido deber el éxito de esta obra? Podría deberse a su poder educativo y evangelizador, pues narra la vida completa de Jesús o quizá a lo accesible de su música. Sin embargo, existe un interesante debate: ¿es esta obra una creación devota o sólo una expresión dramática de contenido bíblico?

En cualquier caso, se dice que cuando Haendel terminó de componer tras casi un mes en el que apenas comió ni bebió exclamó: “Creo que he visto el cielo y al mismo Dios”.

Lo que sí es cierto es que todo lo recaudado en aquel primer concierto de Haendel en Irlanda y en los sucesivos en los que el compositor dirigió ‘El Mesías’ (y lo hizo cada año hasta su muerte en 1759), se destinó a fines benéficos. En esta ocasión, salvando todas las distancias, queremos volver a esas raíces y, desde el Colegio Internacional Kolbe, destinaremos todos los beneficios del presente concierto a ayudar al Colegio Nuestra Señora de El Tocuyo, en Venezuela, con la que estamos confraternizados. Debido a la crisis que atraviesa su país, han puesto en marcha un proyecto de comedor en el colegio para que los alumnos puedan alimentarse al menos una vez al día.

Cercanos como nos hallamos a la Semana Santa, desde nuestro colegio esperamos que este concierto nos prepare para este tiempo litúrgico.