LAS MARAS ATRAPAN UNA JUVENTUD SIN ESPERANZA


Con motivo del #Crosssolidariokolbe, los alumnos de 1.º de Bachillerato han investigado sobre la causa solidaria que apoyamos en El Salvador.

Artículo firmado por Lucía Sánchez, Jorge Mallén y María Suevos.

La infancia y juventud de El Salvador, particularmente quienes viven en zonas urbano marginales o en zonas rurales con escasos recursos, se encuentran en situación de vulnerabilidad permanente. Las secuelas de una guerra civil que duró 12 años, unidas a la escasez posterior de políticas sociales y proyectos educativos, provocaron la desintegración social, pobreza y migración de la población más joven hacia Estados Unidos en busca de un futuro. Durante los años 80 y 90 estos migrantes salvadoreños en situación irregular se recluyen en guetos en las calles de Los Angeles, California. La necesidad de subsistencia en medio de su condición ilegal y  la imposibilidad de conseguir un trabajo les lleva a delinquir, por lo que son perseguidos por la policía.  Este es el origen de las maras. 

Origen y forma de vida en las maras.

Etimológicamente, la “mara” proviene de la palabra “marabunta”, forma de actuación propia de las hormigas. Los “mareros” actúan siempre en bandas compuestas por unas veinte personas. Conocidas por su violencia y un código moral propio que consiste en severos actos de venganza y castigos crueles, desempeñan actividades basadas en la venta de drogas y de armas, secuestros, robos y asesinatos por encargo. 

Los mareros de los años 80 van siendo progresivamente deportados a sus países de origen, por lo que Centroamérica comienza, en años sucesivos, a recibir de vuelta a jóvenes marcados por la violencia.  En la actualidad, la mayoría de las pandillas están integradas por migrantes centroamericanos y se encuentran activas en zonas urbanas y suburbanas. Asimismo, se han expandido a otras regiones de Estados Unidos, Canadá, México y el sur de Europa. 

La violencia en El Salvador se cobró en el año 2016 más de 5200 vidas y más de 14000 menores han intentado llegar a EEUU huyendo de las redes delictivas de las Maras.

El existir de los mareros supone ir a cien por hora en un día en el que cada instante se está entre la vida y la muerte. Un ejemplo, son los salvajes rituales de ingreso en los que los hombres tienen que aguantar tremendos actos de violencia y las mujeres abusos sexuales.  Sin embargo, la pertenencia es casi una obligación porque lo contrario significa que se es del enemigo. Formar parte de una pandilla permite la protección del miembro y la de su familia.

Los integrantes tienen que vivir rápido porque son conscientes de la brevedad de su vida, ya que normalmente no superan los 21 años. El camino de un marero empieza a los seis años como mensajero y entre los nueve y doce pueden empezar los ritos de iniciación. Por otra parte, los barrios protegen a los pandilleros,  debido a que todos son familiares. En el lado opuesto la policía corrupta es vista por los ciudadanos como gente inmoral, por lo que la actuación del gobierno salvadoreño no supone ninguna resolución a este problema. 

Las asociaciones religiosas y ONGs tienen centros de capacitación para ofrecer ayuda a los integrantes  que han dejado la vida callejera. Sin embargo, salir de una mara supone una gran complejidad porque significa traicionar.

En conclusión, la situación actual en El Salvador, que en la mayoría del mundo es desconocida, es realmente devastadora e inhumana. Mientras que en los colegios españoles los niños aprenden matemáticas, la infancia salvadoreña supone una educación en la delincuencia.

 

Un hogar para prevenir la violencia: La Libertad, El Salvador. 

Desde el año 2010 CESAL trabaja con la juventud impulsando proyectos de educación, formación y empleo. En noviembre de este año se ha inaugurado el Centro de Desarrollo Juvenil (CDJ) en el cantón Ateos de Sacacoyo del departamento de La Libertad. El Centro es un punto de encuentro para más de 100 niños y adolescentes procedentes de entornos vulnerables expuestos a la violencia, un espacio educativo desde el cual se promueve la cultura de la paz, ofreciendo itinerarios de formación sociolaboral. El Centro de Desarrollo Juvenil contribuirá a recuperar a la juventud para la transformación de El Salvador en un lugar seguro donde vivir.

Hemos tenido ocasión de hablar con Pablo Llano, Director de la ONG CESAL en España para que nos cuenten su labor.

¿Cómo ayuda la ONG Cesal a los chicos para que salgan de las maras en el cantón Ateos de Sacacoyo?

Sobre todo a través de la creación de un Centro de Desarrollo Juvenil, que es una alternativa de ocio inexistente en la zona donde trabajamos, que es muy rural. El Salvador tiene dos problemáticas muy evidentes: la pobreza y el tema de las maras. Las bandas captan a chicos adolescentes, cuya personalidad no está tan definida aún, y esto unido a la pobreza, que hace que los padres estén siempre fuera de casa, tiene el caldo de cultivo perfecto. El joven encuentra en la pertenencia a la banda una familia, un lugar concreto donde estar en el tiempo libre fuera del colegio, un sentido a su ocio.  La respuesta de CESAL es crear espacios que ofrezcan un lugar físico donde ir. Buscamos que los chicos lo hagan suyo, que encuentren que pertenecen a ese sitio. Muchas veces tienen que estar al cuidado de sus hermanos o hermanas, y esto les permite ir allí a todos ellos. Allí pueden expresarse a través del teatro, la danza, y se les escucha en sus necesidades y peticiones. Hay actividades de apoyo al estudio porque son ellos quienes lo demandan.

Recientemente estamos apoyando también la creación de microempresas, una vez terminan en el Centro de Desarrollo Juvenil. Tenemos el caso de dos hermanas que han creado una panadería, y de un chico que ha creado una pequeña empresa de entretenimiento infantil.

¿Qué se ha conseguido hasta ahora con la juventud en El Salvador? 

  • 6382 han participado en el programa de prevención de violencia y cultura de paz.
  • 1185 han sido formados en organización juvenil.
  • 190 han sido capacitados como mentores y han atendido a 600 jóvenes.
  • 165 se han formado en emprendimiento.
  • 34 iniciativas de negocio creadas por jóvenes han sido seleccionadas para la entrega de capital semilla y fondos de crédito.

¿Qué se quiere lograr en el futuro? 

  • Equipar las instalaciones con pizarras, sillas y mesas, material didáctico, juguetes educativos e instrumentos musicales.
  • Permitir que hasta 200 niños y adolescentes reciban talleres de danza, música, artes plásticas, deportes, empleabilidad o refuerzo escolar.
  • Dar atención psicológica, pedagógica y terapia ocupacional a un colectivo de en torno a 100 niños y jóvenes

Hace más de cinco años que el Colegio Internacional Kolbe colabora con proyectos solidarios que pone en marcha CESAL. ¿Qué tipo de ayuda, además de la económica, podemos prestar desde un colegio en España a iniciativas como la vuestra?

Yo creo que lo más interesante de esta propuesta es que sus valores traspasan la actividad del colegio. Entre todos podemos difundirlo en otros ámbitos: la familia, el trabajo, la universidad de nuestros hijos mayores. Esta propuesta la lanzamos al mundo, y son muchos los que pueden apropiarse de esta necesidad.

A continuación puede verse un vídeo donde se muestra la vida de Carlos, un chico que ha salido adelante gracias a la ayuda de la ONG CESAL en El Salvador.