Colegio Internacional Villanueva de la Cañada, Madrid
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CAPELLANÍA

LA CAPILLA Y SU CAPELLÁN

El Colegio Internacional Kolbe cuenta con una capilla propia que permanece abierta durante el horario escolar. Nuestro capellán, el Padre Stefano Motta, celebra allí misa tres veces por semana y está a disposición de las familias, profesores y alumnos que lo necesiten.
Además, el P. Stefano imparte clases de Religión en algunos cursos de la etapa de Secundaria.

ATENCIÓN CAPELLANÍA

Jueves de 9:45 a 13:00h. previa cita escribiendo a smotta@colegiokolbe.com

HORARIO DE MISAS

Martes, miércoles y jueves a las 8:30 a.m.

SACRAMENTOS Y VIDA CRISTIANA

El Colegio Internacional Kolbe pertenece, como colegio católico, a la jurisdicción eclesiástica y pastoral del territorio de la Parroquia de S. Carlos Borromeo, de la Diócesis de Getafe.

Las familias del colegio que estén interesadas en conocer las catequesis sacramentales de la Parroquia, así como su oferta de grupos de evangelización y vida cristiana, consultar su web https://sancarlosvillanueva.org/.

PREPARACIÓN DEL ADVIENTO

Según el cómputo del tiempo de la Iglesia el primer domingo de Adviento marca el inicio de un nuevo año litúrgico. Estamos, entonces, ante algo nuevo. Una novedad nos espera.

Sin embargo es legítimo preguntarse: ¿Qué es el adviento? Desde un punto de vista práctico la respuesta es muy sencilla: se trata de un tiempo de cuatro semanas de preparación para la Navidad.

En la situación actual, más que nunca, no podemos acercarnos al milagro de la Encarnación de nuestro Señor de manera superficial. Viene para salvarnos, para llenar la vida de sentido, de paz. No podemos perder la ocasión de gozar de la venida del único y verdadero Salvador. Demasiadas veces en nuestro tiempo la Navidad se vive como una fiesta entre las muchas, paganas o religiosas, que recurren a lo largo de cada año.

Como dijo hace casi un siglo G. K. Chesterton:

La Navidad, que en el siglo XVII tuvo que ser rescatada de la tristeza, tiene que ser rescatada en el siglo XX de la frivolidad. (…) La gente está perdiendo la capacidad de disfrutar la Navidad porque la ha identificado con el regocijo. Una vez que han perdido de vista la antigua sugestión de que es por alguna cosa que ocurre, caen naturalmente en pausas en las que se preguntan con asombro si es que ocurre algo de verdad. Que se nos diga que nos alegremos el día de Navidad es razonable e inteligente, pero sólo si se entiende lo que el mismo nombre de la fiesta significa. Que se nos diga que nos alegremos el 25 de diciembre es como si alguien nos dice que nos alegremos a las once y cuarto de un jueves por la mañana. Uno no puede ser frívolo así, de repente, a no ser que crea que existe una razón seria para ser frívolo. Un hombre podría organizar una fiesta si hubiera heredado una fortuna; incluso podría hacer bromas sobre la fortuna. Pero no haría nada de eso si la fortuna fuera una broma. No sería tan bullicioso, le hubiera dejado puñados de billetes bancarios falsos o un talonario de cheques sin fondos. Por divertida que fuera la acción del testador, no sería durante mucho tiempo ocasión de festividades sociales y celebraciones de todo tipo. No se puede empezar ni siquiera una francachela por una herencia que es sólo ficticia. No se puede empezar una francachela para celebrar un milagro del que se sabe que no es más que un engaño de milagro.


Al desechar el aspecto divino de la Navidad y exigir sólo el humano, se está pidiendo demasiado a la naturaleza humana. Se está pidiendo a los ciudadanos que iluminen la ciudad por una victoria que no ha tenido lugar.



Hoy nuestra tarea consiste en rescatar la festividad de la frivolidad. Es la única manera de que vuelva a ser festiva. Los niños todavía entienden la fiesta de Navidad: algunas veces festejan con exceso en lo que se refiere a comer una tarta o un pavo, pero no hay nunca nada frívolo en su actitud hacia la tarta o el pavo. Y tampoco hay la más mínima frivolidad en su actitud con respecto al árbol de Navidad o a los Reyes Magos. Poseen el sentido serio y hasta solemne de la gran verdad: que la Navidad es un momento del año en el que pasan cosas de verdad, cosas que no pasan siempre.

Para que podamos vivir este tiempo por lo que es, es decir, un tiempo de auténtica espera, de renovación de los deseos más profundos y del descubrimiento de la gracia infinita de Dios, que se hace cercano, nos ofrecemos una sencilla ayuda para las próximas semanas.


Que no falte en nuestras casas la posibilidad de meditar los Misterios de la vida de Cristo. Ofrezcamos a nuestros hijos la posibilidad de acercarse a Dios, de ser amigos suyos. A través de sus ojos, sobre todo de los más pequeños, podemos volver a conmovernos por el milagro que es la Navidad.


P. Stefano Motta, FSCB.

Primera semana de Adviento

INFANTIL

PRIMARIA