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PSICOMOTRICIDAD: DE LA ACTIVIDAD AL PENSAMIENTO (II)

Puri Arribas, coordinadora de la etapa de Infantil, nos habla de la actividad de psicomotricidad en el Colegio Kolbe.

– Puri, ¿cómo aprenden los niños del Kolbe todo esto , qué método empleamos?

Hay distintas corrientes psicomotricistas, y nosotras hemos apostado por la psicomotricidad vivenciada o relacional, como Alicia explicaba en esta entrevista anteriormente.

Se trata de hacer una propuesta a los niños con unos materiales específicos. Ellos se ponen libremente en acción partiendo cada uno de su competencia motora, ofreciéndoles siempre la posibilidad de mejorarla. Además,  en ese juego se encuentran con otros niños y tienen que poner en juego su competencia para llegar a acuerdos. Por ejemplo, uno se tira por una rampa y otro le sujeta de las manos y luego se turnan, otro sujeta una cuerda por la rampa por la que otro sube, uno se tumba en una tela y otros dos le arrastran, otros se tienen que poner de acuerdo y hacer cálculos para distribuir los materiales de formas diferentes para que respondan a nuevos retos motores.

Pasan del movimiento  por placer al placer del control del movimiento, es decir, asumen cada vez nuevos retos. Teniendo los mismos materiales, unos los utilizan para realizar acciones motrices y otros para proyectar algo simbólicamente, construir castillos con túneles, casas a las que invitan a otros…etc.

Anteriormente nuestra intervención era directiva, es decir, hacíamos una propuesta única para todos; el profesor programaba las actividades a realizar los niños y la experiencia era que algunos no podían y necesitaban ayuda. Nos hemos dado cuenta de que esta es  una psicomotricidad  para todos, porque los niños más movidos (más competentes psicomotrizmente hablando) tienen la posibilidad de asumir retos mayores y los que tienen dificultades pueden acceder a la actividad a su nivel e ir progresando. También rescatamos que es un momento de encuentro libre entre ellos, que se buscan para disfrutar de las actividades.    

Vemos niños que antes no se atrevían hacer las cosas, y ahora se han sentido motivados a arriesgar, mejorando muchísimo a nivel motórico porque se sienten capaces. Los niños que generalmente tienen más dificultades para llegar a acuerdos y respetar las normas pueden experimentar momentos de frustración ante esta propuesta, pero son menores que los que tenían ante una propuesta más directiva o competitiva. Con esta metodología establecen relaciones satisfactorias en la actividad que luego se van generalizando a otros ámbitos o entornos, como el aula o el patio. Se refuerza también su iniciativa y la creatividad para manejar los materiales, inventado nuevas formas de utilizarlos y construir.

– ¿Qué relación tiene este trabajo que hacemos en psicomotricidad con el método y la forma de trabajo que empleamos en el aula?

La relación que tiene es enorme porque parte del respeto al momento evolutivo del niño:  cómo es , cómo se mueve, cómo siente, cómo juega, cómo se relaciona, qué intereses y necesidades  tiene, etc… En ambos, el profesor está disponible y existen normas a seguir y reglas que respetar. 

¿Con qué medios contamos para conseguir lo que queremos?

Contamos con todos lo medios necesarios para llevar a cabo esta metodología: un sala de psicomotricidad para infantil cálida, amplia y segura,  especialmente habilitada para ello con formas tridimensionales grandes, de textura blanda. Además, gracias al apoyo del coordinador de educación física del colegio, contamos también con una estancia adicional: el polideportivo, que está equipado con espalderas, rocódromo y otros elementos que permiten una mayor movilidad.

¿Cómo lo viven los niños? 

Para los niños, ir a la “sala Limón” a hacer psicomotricidad es uno de los mejores momentos de la semana. Lo esperan con impaciencia porque se trata de una propuesta ajustada a sus necesidades y preferencias de movimiento y lo pueden expresar. Lo viven como un sitio en el que tienen libertad total para moverse, relacionarse con quien quieren y arriesgarse como quieren de acuerdo a sus posibilidades, siempre sintiéndose cuidados por el adulto, que establece unas normas básicas: “no se hace daño a los demás, ni a uno mismo,  ni se trata mal el material”.

– ¿Qué papel tienen las profesoras de Infantil y cómo se forman?

Las profesoras han sido formadas por Alicia en técnica de psicomotricidad, es decir, en el conjunto de conocimientos que fundamentan las estrategias de acción. Estas llevan a favorecer la expresión de todo lo necesario para llegar al bienestar físico y psíquico. Se alcanza  a través de la autorregulación que favorece un desarrollo integral sano, tanto desde el punto de vista de eficacia y control corporal  como intelectual y emocional.

Nuestro papel es discreto aparentemente, porque no es directivo, pero resulta fundamental porque parte de la observación constante e intensa que realizamos, preparando con antelación los materiales, pensando en aquello que queremos que trabajen los niños. Durante la clase redistribuimos materiales para proponer retos o facilitar que algunos se atrevan a asumirlos, enseñamos el placer del control del movimiento a otros, reforzamos mediante el gesto o la palabra a aquellos niños que lo necesitan, y, en todo caso, somos la garantía de que las normas se cumplen. Esto es fundamental porque saben que se les protege y están seguros.

Toda la sesión estamos disponibles y pendientes de ellos, que se dan cuenta y lo disfrutan. Esto favorece entre los profesores y los niños una complicidad en la relación basada en la confianza, en la seguridad, en la valoración de sus logros. Al terminar cada sesión, recogemos de forma escrita las observaciones realizadas, las reacciones y actitudes de los niños, las dificultades de unos, los logros de otros, para partir así del punto en el que se quedaron en la siguiente sesión y poder corregir lo que no ha funcionado. Este registro de datos es fundamental para que sean los hechos los que primen sobre las impresiones que uno puede tener sobre un niño. Gracias al rigor de estas anotaciones, nosotras también nos vamos educando, conocemos el nivel de cada niño y ofrecemos los apoyos precisos, respetando su ritmo individual.

De esta forma,  los alumnos pueden ir camino de la autonomía integral, que contempla el bienestar, el desarrollo y el control físico y psíquico como una unidad. Sin la constante verificación de lo aprendido por parte de las profesoras, y la disponibilidad a compartir experiencias con sus compañeras para contrastar observaciones, juicios e intervenciones, siempre con el objetivo de mejorar y dejarse corregir, nada de lo que hacemos funcionaría.

– ¿Qué sugerencias darías a los padres? 

La psicomotricidad va más allá del aula de psico o del polideportivo, o de la actividad extraescolar, porque un cerebro para crecer sano a estas edades necesita buenos hábitos de sueño, alimentación y movimiento.  En la vida diaria, habitualmente queremos eliminar los peligros de su vida: “no te subas aquí”, “bájate de allá “, o bien nos molestan sus excesivos movimientos, “no corras”, “deja de saltar”, etc…

Ellos necesitan moverse y si diariamente no lo pueden hacer en los lugares destinados a ello, lo harán en momentos y lugares no adecuados.  En ocasiones tenemos que dejar que asuman los riesgos, y hay que proporcionar el espacio, el tiempo y un entorno seguro y controlado. También dentro de casa se les puede ofrecer un espacio o un pasillo. En días lluviosos que no se puede salir al parque, se les puede ofrecer jugar con telas grandes, con cojines, etc. Hay otros juegos que no son de casa, sino de parque, y esto tiene que quedar muy claro porque ellos lo entienden.


PSICOMOTRICIDAD: DE LA ACTIVIDAD AL PENSAMIENTO (I)

Alicia Alonso, especialista en Psicomotricidad y formadora de las profesoras de Infantil, y Puri Arribas, coordinadora de etapa, contestan a nuestras preguntas sobre esta disciplina. 

-Comenzamos con Alicia: Alicia, ¿qué es la psicomotricidad?
Psico tiene que ver con el cerebro, la mente, y motricidad tiene que ver con el movimiento del cuerpo, de manera que psicomotricidad es el trabajo conjunto de la mente y el cuerpo, la unidad que representa la persona.

Sabemos que el funcionamiento mental se produce mediante conexiones entre los distintos elementos del sistema nervioso; cuando pensamos, cuando planificamos, hay movimiento de informaciones de un lado a otro del sistema nervioso; nos movemos mentalmente sin necesidad de hacerlo físicamente. Así ponemos en marcha la mejor solución pensada y ahorramos energía física. Pero esa capacidad de acción mental es un reflejo de la acción exterior.

En la infancia tenemos imposibilidad para pensar lo que no hemos experimentado, por lo que los niños y niñas necesitan “hacer” mucho físicamente para sentir y dominar su cuerpo, el vehículo de esta actividad, y poder construir ese pensamiento poco a poco. Para alcanzar ese control que les proporciona bienestar, el organismo les impulsa a buscar retos de movimiento.

Esa es la razón de que no paren quietos y cada criatura sabe, porque lo siente, cuánto ha de moverse y cuándo ya tiene suficiente por el momento.
Sobre ese conjunto actúa un motor, el de las emociones, que tienen el poder de activar o alterar el movimiento exterior y el interior. Por ejemplo: la emoción del miedo y el estrés que genera, permiten pensar y correr más rápido, pero si el miedo es demasiado intenso o constante altera el movimiento (temblamos físicamente o nos bloqueamos mentalmente) o incluso lo paraliza (catatonia). Del mismo modo, la emoción de la alegría y la satisfacción personal permite que nos atrevamos a hacer cosas que nos cuestan mucho en momentos más neutros.

Las emociones son, pues, transversales a toda nuestra acción exterior e interior. Permitir y favorecer que se manifiesten en libertad a través del movimiento posibilita trabajar su autorregulación al servicio de una mejor acción y de un pleno desarrollo personal. Lo que se pretende con la intervención psicomotriz es que pueda darse el mayor y mejor desarrollo posible de esa unidad mente-cuerpo en cada niño y en cada niña.

A través del trabajo psicomotor se favorece el descubrimiento exterior e interior de la persona, de sus posibilidades, potencialidades y limitaciones, permitiendo que se adapte la acción a las mismas. Con ello se cimenta y desarrolla el mejor uso y control del cuerpo y de su coordinación, tanto para caminar, saltar o correr como para usar las manos con precisión cuando es necesario. Pero también se aprende a descargar tensiones, regulando las formas de manifestarlas, de modo que no se dañen o dañen al resto, estableciendo relaciones comunicativas emocionales cada vez más satisfactorias.

Gracias al bienestar de cuerpo y mente, se libera además la atención y la capacidad de concentración para seguir aprendiendo. Cuando cuerpo y mente están alterados en mayor o menor grado, o no suficientemente maduros para algunos aprendizajes, podemos ver desde alteraciones en la capacidad de atención y concentración hasta la imposibilidad de las mismas o distorsiones en la memoria; todo ello imprescindible para seguir aprendiendo. De ahí la importancia de la psicomotricidad.

– ¿Qué papel juega la propia iniciativa, habilidad natural y libertad de los niños en su forma de aprender todo esto?

La capacidad de aprendizaje es innata y sirve al niño para sobrevivir. A medida que aprende experimenta satisfacción. Es innata también su curiosidad y la capacidad de interesarse por las cosas y los seres, la necesidad de explorarlos, conocerlos y controlarlos, acciones con las que se siente seguro, a pesar de los posibles incidentes, por el placer que provoca su desarrollo. También es innata la tendencia a buscar a los demás porque los necesitan para sobrevivir, especialmente a sus figuras de apego. Buscar o no relaciones humanas dependerá de si obtuvieron bienestar en esas primeras relaciones.

Por otro lado, también nacemos equipados con detectores de señales que nos informan de los cambios y de las necesidades para que les demos cauce. Así, sabemos cuándo tenemos hambre o sed, cuándo y cuánto necesitamos movernos porque, por ejemplo, llevamos mucho tiempo en quietud para hacer una tarea o porque descargar con el movimiento (correr, gritar, golpear un objeto,…) nos libera de una situación de tensión emocional.

Si el niño nace con potencialidades y con instrumentos que le permiten detectar sus necesidades, también es él mismo quien mejor puede elegir cómo y con qué satisfacerlas. Y es que está igualmente demostrado que, cuando la mayoría de estas potencialidades se recorren personalmente, mediante descubrimiento y experimentación, en condiciones adecuadas que requieren del acompañamiento seguro y la organización experta adulta, los aprendizajes que por ensayo-error se adquieren son mucho más sólidos.

Cuando las condiciones creadas por las personas adultas no han sido adecuadas, o bien ha habido alguna carencia en su diseño, la intervención psicomotriz puede permitir descubrir alteraciones físicas y/o emocionales, darles seguridad, compensar y restablecer en lo posible el deseo natural infantil de ser, hacer y crecer con bienestar.

En todo este entramado tiene un papel fundamental el hecho expuesto de que las emociones modifican la acción (enfatizándola, controlándola, disminuyéndola o alterándola) y la acción modifica las emociones. Favorecemos por ello que estas se expresen simbolizadas a través del juego psicomotor, de forma autorregulada; que se descarguen y transformen cuando es preciso para poder llegar a la calma y al bienestar. Esto mejora la imagen que cada niño o niña tiene de sí, les permite estimarse y proyectarlo en relaciones exitosas con los demás. Pretendemos igualmente que las emociones satisfactorias sean el motor de acción necesario para seguir aprendiendo, como circunstancia innata en la infancia, con deseo, alegría y bienestar.

Te contamos más sobre la psicomotricidad y cómo la aplicamos en el Colegio Kolbe, la semana que viene, en nuestro blog.


LAS RANAS Y EL AGUA: EXPERIMENTO CIENTÍFICO

Pía Andreo nos cuenta cómo las ranas han descubierto las propiedades del agua experimentado las fases del método científico.

En 2º curso de Infantil, (ranas) hemos trabajado durante dos meses sobre el agua, un proyecto que surge tras una conversación sobre lo mucho que nos gusta bañarnos en la piscina y la playa durante el verano. Para ayudar a las ranas a saber más cosas sobre el agua  y comprender sus propiedades, planteamos un proyecto científico en el que atravesamos las siguientes fases:

  1. Observación de los hechos
  2. Descubrimiento de problemas
  3. Enunciado de hipótesis
  4. Búsqueda de información y documentación
  5. Verificación experimental
  6. Práctica de ensayo y error
  7. Extracción de conclusiones
  8. Discusión colectiva

Este planteamiento, que a priori nos puede resultar de “adultos”, es en realidad muy de niños, ya que responde totalmente a su forma de ser, de mirar, de sorprenderse y de pensar. Lo primero que hicimos fue provocar situaciones donde los niños experimentasen con el agua y a raíz de ahí fueron surgiendo de forma completamente natural las discusiones, los razonamientos y la hipótesis. La mayor grandeza es que perciben que el agua es un “don” recibido de Alguien que nos quiere desde el Cielo.

Por supuesto, los padres nos ayudaron a buscar información, colaborando con fotos y materiales relacionados con el proyecto.

A continuación podéis verlo y disfrutarlo casi como ellos, a través de las fotos y el proceso que describimos a continuación:

Todo empezó con una sencilla pregunta: ¿de qué color es el agua?

 

En definitiva, verificamos que se aprende y se disfruta más aún si se usa la razón. El uso de la razón se pone fácilmente en marcha cuando se enciende el motor de la curiosidad y la pregunta por las cosas. En definitiva, cuando sale a flote el deseo a través de la motivación. El asombro y el deseo llevan infaliblemente al conocimiento.


COMPRENDER LA NAVIDAD EN INFANTIL

Las profes de Infantil nos explican cómo celebran la Navidad los más pequeños del Colegio.

En Infantil descubrimos hace poco cómo el teatro ayuda a los niños a comprender la realidad. Del mismo modo que el juego simbólico, como vimos en la anterior entrada de este blog, les ayuda a entender mejor el mundo, en el teatro ven representadas situaciones reales o ficticias que despiertan su atención y contribuyen a su aprendizaje. Por esta razón, las profesoras de Infantil preparamos la Navidad representando un teatro de Adviento.

En las semanas previas a la Navidad comenzamos a reunirnos los tres cursos de Infantil para disfrutar juntos de este teatro. La primera semana representamos la Anunciación a María. La segunda semana la Visitación a Santa Isabel y la tercera, por fin, el Nacimiento del Niño Jesús. Tres días por semana, a primera hora, reunimos a los tres cursos. Las profesoras preparamos una narración que ellos puedan comprender, basada en un texto del Evangelio. Nos disfrazamos y mientras una profesora va contando el texto en voz alta, las demás representamos de forma muda y algo improvisada lo que el narrador va leyendo.

Los niños escuchan muy atentos, entienden lo que han visto y, al regresar al aula, encuentran en sus rincones de juego simbólico disfraces para representarlo. Jugando, la Navidad se entiende mejor. Repiten las frases que han escuchado y los mayores hacen preguntas sobre la Navidad en la Asamblea.

En cada clase, estos días, hay un rincón del Nacimiento que ellos mismos han construido, donde pueden jugar al Belén.

Otra forma de transmitirles la importancia de la Navidad y su alegría es cantando.

El canto es la expresión de un pueblo hacia algo grande, así que nuestro canto para estos días son villancicos que nos ayudan a prepararnos para el Nacimiento de Jesús. Cantando juntos nos unimos, celebramos, rezamos y aprendemos. Cada vez les enseñamos uno nuevo, de tal forma que la última semana podamos compartir esta fiesta con las familias, cantando todos juntos.

Es muy bonito también contemplar cómo se implican las familias en esta etapa, y especialmente en esta época del año, donde a pesar del trabajo y las ocupaciones, todos contribuyen generosamente trayendo espléndidos regalos para las cestas de Navidad que se rifan en el Mercadillo Solidario del Colegio, en favor de las familias más necesitadas. Se trata de un gesto que también educa a los niños, que entienden la importancia de dar. Por último, cada año, los niños trabajan sobre algo plástico que les hace comprender mejor esta Fiesta y lo llevan como regalo a casa.


LOS DRAGONES EN EL MAR. TRABAJO POR RINCONES

Puri Arribas, coordinadora de Infantil, nos explica cómo aprenden los mayores del ciclo.

Los alumnos de tercer curso de Infantil, los llamados “Dragones”, han vuelto del verano entusiasmados por todo lo que tiene que ver con el mar. Recogiendo su interés y sus ganas de saber más, las profesoras están trabajando este trimestre sobre un apasionante proyecto: el fondo marino. El contenido del proyecto parte de lo que los alumnos conocen y de sus experiencias previas, así como de los materiales que traen a clase. Es importante partir de su interés concreto, porque es el que posibilita su aprendizaje, y en el Colegio tratamos de incentivarlo respetando su forma de conocer y de aproximarse a la realidad, que es siempre global y a partir de situaciones de la vida cotidiana.

En clase aplicamos el sistema de trabajo por rincones, común a todo el ciclo de Infantil, que además de organizar el espacio y los materiales permite al grupo trabajar en varias zonas de actividades y juego al mismo tiempo, siempre en función del proyecto que estamos trabajando. Este sistema responde a las necesidades y posibilidades madurativas de cada niño, y da opción al profesor atender a su evolución en las diferentes áreas de desarrollo. Al conocer mejor a cada niño, las intervenciones, propuestas de actividades y materiales, se adecuan mejor a la realidad del grupo.

El alumnado se estructura por equipos, donde el niño obedece a una forma de trabajo concreta, lo que le permite socializar, respetar las normas y aprender cómo organizar su tarea o planificarse. Esta metodología permite al profesor obtener información del alumno frente a distintas situaciones. La dinámica de trabajo fomenta la autonomía del niño  y  su responsabilidad, ya que se ve constantemente enfrentado a la toma de decisiones: dónde ir, qué solución aplicar ante una dificultad, qué elegir…Esto le aporta seguridad en su desempeño y confianza en sí mismo, lo que facilita enormemente el aprendizaje.

Cada aula se distribuye físicamente en espacios fijos y delimitados.

Desde el tatami, o rincón de construcción, los alumnos trabajan en grupo la coordinación espacial  con piezas grandes, como maderas, coches, animales y otros elementos adecuados para jugar en el suelo. Construyen lo que tienen en la cabeza y en el corazón: un barco, un fondo marino con animales, agrupando, clasificando y ordenando tipos de animales: los que viven más abajo se ponen debajo, los que viven más arriba se colocan más altos, etc… La experiencia de trabajar juntos les devuelve, también, la enseñanza de que se disfruta más y se obtiene un mejor resultado que trabajando en solitario.

En el rincón de motricidad fina se requiere una mayor habilidad motriz que será básica para el futuro desarrollo de la escritura, como la prensión, el agarre y la agilidad en dedos y mano; los alumnos adquieren destrezas en el manejo de elementos muy pequeños, como pequeños animales del mar, para los que construyen del mismo modo que en el rincón anterior.

El lenguaje y el afán por conocer se desarrollan en el rincón de lectura, la biblioteca, que ahora mismo es el más rico, y donde se está desarrollando buena parte del proyecto: allí pueden encontrar “libros” con las investigaciones sobre los animales que ha hecho cada niño. Su formato, compuesto de imágenes, permite que ellos puedan explicárselo unos a otros sin la presencia del adulto. También encuentran libros de información con muchas imágenes, que ellos conocen previamente y que han traído de casa para compartir. Hay también cuentos del mar con relatos, y aunque no saben leer aún, son capaces de diferenciarlos de los anteriores. En la biblioteca encuentran también las palabras del proyecto, con imágenes que les sirven para adquirir vocabulario, al tiempo que juegan de dos en dos a contar las sílabas que forman esas palabras a través de palmadas, guardando después las tarjetas en la caja correspondiente. En la biblioteca cantan también las canciones del proyecto, como “Acuarela”, de Toquinho, cuya letra pueden seguir a través de cuadernos donde las tienen pictografiadas. Hacen también teatros de marionetas pequeñas del mar. Crean entre ellos una historia, lo que implica trabajar el consenso y el sentido de la historia,  y la representan a los demás.

El rincón de plástica permite desplegar toda su imaginación a través de la creación libre. Representan experiencias significativas para ellos, como la del zoo, dibujando los animales que más les gustaron.  Estos días están dibujando el animal marino que más les gusta, tratando de representar el mayor número de detalles. Si olvidan alguna cosa, recurren a las imágenes de los libros de información que tienen en la biblioteca. También  están haciendo un retrato suyo como submarinistas que será la portada del libro donde al final del trimestre se recogerá toda la información, aprendizajes  y producciones  más relevantes del proyecto.

Disfrutan especialmente de “la casita”, el rincón de juego simbólico donde se convierten en padres, se disfrazan de peces payaso o cocinan algas marinas para cenar. Allí vivencian lo que aprenden en el proyecto e interiorizan el mundo de los adultos, lo que les ayuda a comprenderlo mejor.  La representación de roles y la simulación de situaciones son necesarias para su socialización, resolución de conflictos con otros niños y a expresión oral y emocional.

En el rincón de experimentos, tienen a su disposición recipientes de agua y de arena y experimentan con objetos para ver si flotan, recogen agua para hacer trasvases, verifican el funcionamiento de los molinos de agua, contrastan la capacidad de los recipientes, y muchas cosas que les sorprenden al tiempo que les hacen aprender muy rápido.

El rincón de juegos de mesa es uno de los más disputados, y en él trabajan la memoria, la atención, el conteo… estos días tienen un memorie y una oca de animales del mar, que les ayudan a desarrollar la lógica matemática. Estas aptitudes se verán también reforzadas en el rincón de copia de patrones,  donde se pone en juego su función ejecutivaEl juego de mesa les permite también aprender a esperar su turno, a respetar las reglas y a plantear hipótesis.

Como resultado de este trabajo de rincones, el ambiente que se crea es  creativo y enriquecedor, ya que  surgen continuamente reacciones y descubrimientos en las distintas áreas que son compartidos por los demás.

A continuación, vemos un vídeo donde cuatro dragones exponen sus respectivos trabajos de investigación sobre animales del fondo marino. No os lo perdáis.


ADAPTACIÓN EN PRIMERO DE INFANTIL

Mª Jesús Moñino nos cuenta cómo se trabaja con los ratones en los primeros días…

Los alumnos de primero de Infantil -ratones- se van incorporando de forma progresiva en grupitos de 4 ó 5 durante la primera semana de septiembre. Nos parece importante  favorecer que los primeros días los padres puedan entrar en la clase con los niños y conozcan su entorno. Todos nos sentimos más seguros y nos enfrentamos mejor a las nuevas situaciones de la mano de las personas que nos quieren.

Durante los primeros días de clase fomentamos también momentos en que los niños se reúnen con su profesora. Escuchamos un cuento, hacemos un truco de magia, cantamos una canción, jugamos con marionetas o simplemente, nos reímos juntos. Disfrutar en grupo es fundamental para que cada día estén más contentos en clase y al día siguiente quieran volver. Así, poco a poco, se establece un vínculo entre la tutora y los niños que le hace sentirse queridos: ese es nuestro principal objetivo. A partir de entonces comienzan a explorar el espacio y los materiales, a jugar y, en consecuencia, a descubrir y a aprender.

¿Cómo se trabaja con los ratones en los primeros días? Todos los aspectos se cuidan de manera muy especial: horarios, materiales, actividades propuestas y dedicación del personal de apoyo. Es un tiempo durante el cual se va haciendo familiar un nuevo entorno: espacio, lugar, personas… Todo está pensado para poder acoger mejor a cada niño, estableciendo pequeños hábitos y rutinas  en los que se sientan seguros y empiecen a conocerse  unos a otros.

Se necesita un tiempo para que nos adaptemos todos: padres, alumnos y profesores. Con el objeto de facilitar la adaptación de los niños al centro, nos reunimos con las familias en junio y en septiembre para abordar aspectos concretos que trabajar  juntos durante el llamado “periodo de adaptación”.  Nos acompañamos desde el inicio en la tarea de educar y al tiempo empezamos una relación con cada uno y su familia.

Comenzar de nuevo en Ratones, habiendo dejado al grupo anterior en primero de primaria,  es un reto que a veces da un poco de  vértigo. Sé por experiencia que merece la pena empezar porque cada inicio es una oportunidad para las nuevas relaciones que irán surgiendo con los niños, sus familias… | Ver vídeo del inicio de curso en KolbeTV

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