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VENEZUELA, RAZONES PARA LA ESPERANZA

VENEZUELA, RAZONES PARA LA ESPERANZA

Ángel Mel entrega a Sor Rafaela Pérez un cheque a beneficio de su colegio en Venezuela

¿Oye, a qué has venido?– le preguntaba la semana pasada a sor Rafaela un niño de Infantil.

He venido para conocerles y agradecerles. Es la respuesta de una mujer tan menuda como sonriente, tan serena como firme en sus decisiones. Sor Rafaela es la Directora del Colegio Nuestra Señora de la Concordia, de El Tocuyo, Venezuela. Cuando sus hermanas de sangre, Jenny y Petra, volvieron el curso pasado al colegio después de su paso por el Kolbe, ¡fue una auténtica revolución!. Por eso ha querido venir personalmente: para entender mejor la relación entre estudiantes y profesores que le han contado sus hermanas y empaparse de nuestro método educativo. 

«La Concordia», como llaman familiarmente a su colegio, es un oasis en medio de un pueblo con mucha precariedad. Sus 740 alumnos disfrutarán pronto de dos nuevas aulas de infantil y un comedor que está en plena reforma. El dinero para estas obras salió de un mercadillo navideño que tuvo lugar en Benicassim el curso pasado, por iniciativa de una familia (padres de nuestro Colegio) que promovió su causa entre los organizadores. Allí en Venezuela – cuenta sor Rafaela- el Estado solo cubre los salarios del personal docente (que no llegan a los cinco euros mensuales), y el resto de costes hemos de asumirlos cada uno. Las familias no pueden garantizar una comida diaria para sus hijos, y, si no tienen nada para desayunar, no envían a los niños al colegio. El dinero ya no circula tanto, y se valora sobre todo poder comer. Se cambian bienes por kilos de comida: 20 litros de gasolina por 5 kilos de víveres. No es fácil. 

Con la que está cayendo en Venezuela, los docentes de La Concordia fueron los únicos del Estado que no acudieron a una huelga general. Su colegio se mantiene en pie cuando hay muchos otros cerrando. La razón es que son conscientes de que están en una misión educativa: quieren hacer presente a sus alumnos una gran esperanza, y los gestos de solidaridad de nosotros, los españoles, con su colegio, les han llenado de gratitud y gozo. Si ustedes que nos ayudan tienen esperanza en nosotros, ¿cómo vamos nosotros a perderla?

No me imagino fuera de allí – dice sor Rafaela cuando le preguntan por qué no se queda en España. Cuenta que hay Algo más que les sostiene. El Señor no nos deja en circunstancias difíciles, y su presencia se hace constantemente evidente. No nos sobra nada, pero tampoco nos falta. Nunca se sienten solos: a menudo organizan encuentros entre profesores, y se ocupan unos de otros. Los detalles entre nosotros son muy importantes: no olvidamos el trozo de tarta en los cumpleaños, y, si no se puede, al menos una tarjetica hecha a mano. El Día de la Madre, por ejemplo, dejaron a sus docentes, como regalo, un comprimido de paracetamol con una tarjeta de felicitación. El mensaje a trasladar es que el otro es importante para ti – dice sor Rafaela.

Los fines de semana también preparan lo que llaman «olla solidaria» para los pobres, para los presos y para poder llevar a los hospitales, a base de trabajo voluntario y cooperando con el párroco local. Muchos ayudan aportando comida para las ollas que se preparan, y muchísimos con sus oraciones. La olla genera, sobre todo, un espacio de encuentro donde escuchar historias personales y necesidades de otros.

Además de la ayuda económica que aportamos con los eventos del año pasado, Rafaela y los suyos se sienten muy acompañados por el Kolbe y están retomando el entusiasmo de su vocación: trabajan sobre la metodología que están aprendiendo de la mano del equipo directivo del Kolbe y de sus profesores, y hasta han puesto en marcha un proyecto llamado «Pigmalión» para ayudar a cien niños con dificultades de aprendizaje por las tardes. Para las familias – nos dicen- es algo grande.

Para ayudar a Venezuela puedes hacer tu aportación: 

  • Material: recogida de lápices de grafito y lápices de colores a través de los tutores.
  • Económica: ingreso a la cuenta del Kolbe ES39 0075 1099 1906 0015 5000 indicando en el concepto «AYUDA VENEZUELA»

Ángel Mel entrega a Sor Rafaela Pérez un cheque a beneficio de su colegio en Venezuela