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EL ESTADO IDEAL DE PLATÓN FRENTE A LA DEMOCRACIA ACTUAL

EL ESTADO IDEAL DE PLATÓN FRENTE A LA DEMOCRACIA ACTUAL

Ana Monsalve

A continuación presentamos un texto escrito por Ana Monsalve, alumna de 2º Bachillerato, para la asignatura de Lengua

El Estado Ideal de Platón frente a la democracia actual en España

El objetivo de la política de Platón es el perfeccionamiento y felicidad de todos los ciudadanos. Afirma que cada uno no se basta a sí mismo, por lo que el ser humano necesita vivir en sociedad. Por eso, para conseguir un Estado perfecto, busca la ciudad justa, formada por hombres justos y virtuosos.

Debido a la clara evidencia de que no todos los hombres están igualmente dotados por naturaleza, ni deben realizar las mismas funciones, cada uno tiene algo diferente que aportar para una sociedad perfecta. Para que esta funcione, cada uno debe realizar su función de forma virtuosa. Los gobernantes deberían ser los que estén mejor dotados para ello, y vayan a servir al bien común y a la justicia. Los guardianes se encargan de velar por la seguridad de la ciudad; y los trabajadores, campesinos, etc, deben cuidar el aspecto material. Cada uno debe cumplir su función de manera perfecta y armoniosa, destacando en las virtudes de prudencia, fortaleza y moderación, respectivamente. Además, el filósofo griego propone un orden en las formas de gobierno, siendo la aristocracia la mejor, pues se trata del gobierno de los mejores, y la tiranía la peor. Entre medias se sitúan la timocracia, oligocracia y democracia, siguiendo el mismo orden. Si tan poca consideración le tenía un sabio como Platón a la democracia, ¿cómo es que se ha convertido en el sistema político actual de la mayoría de Estados del mundo occidental?

Es muy necesario comprender que el concepto de justicia platónico es diferente del actual. Platónicamente, consiste en una gran virtud que nace cuando cada clase social cumple su función en perfecto equilibrio y armonía (haciendo el bien). En cambio, a día de hoy consideramos la justicia como aquello que debe hacerse según derecho, razón o equidad. Por lo que, efectivamete, la democracia es lo más «justo» si entendemos la justicia de esta forma. Pero, ¿es lo mejor? ¿Acaso el partido político más votado es el mejor? Si afirmamos esto, estamos afirmando que lo mayoritariamente aprobado es lo bueno, lo verdadero; y en este caso, estamos defendiendo una falacia ad populum. Se trata de un engaño.

Entonces, podríamos volver al Estado ideal e implantarlo en la sociedad actual. ¿Sería eso factible? De poco nos sirve una teoría idílica si no se puede llevar a la práctica. Sucede que esta teoría tiene dos grandes errores. El primero es, que según Platón, el Estado es una institución educativa, pues educando y conociendo el Bien es como se llega a una sociedad justa. ¿Pero acaso hoy en día se educa en la virtud? El otro gravísimo error se encuentra en la ética, pues el filósofo griego propone un intelectualismo moral, que afirma que la condición única para que el hombre haga el bien es conocer el Bien. Es una idea muy ingenua, pues basta con mirar la realidad para darse cuenta de que el ser humano se corrompe, pues muchas veces sucede que le puede el deseo de poder y deja de velar por el bien común. Es entonces cuando el liderazgo y el gobierno ya no son un servicio a los demás y el Estado no funciona como debería. ¿Es esto algo novedoso? El hombre se corrompe, y esto es algo importantísimo que no parece tener en cuenta Platón.

Más aún, ¿cómo podríamos establecer la aristocracia en el mundo actual? Coincido en que el gobierno de los mejores, como su nombre indica, es el mejor, el más adecuado, y no el gobierno elegido por la mayoría (que no necesariamente tiene que ser el mejor). La mayoría puede estar equivocada, y los que de verdad saben cómo llevar una sociedad de forma justa pueden ser pocos. Pero ¿cómo podríamos elegir a los mejores para gobernar, si no sabemos discernir entre el bien y el mal? La historia de la humanidad nos ha llevado a vivir en una actualidad relativista, nadie se pone de acuerdo y no existen certezas comunes. No puede haber un gobierno de los mejores si no sabemos qué es lo mejor ni cuál es la verdad. Esto nos lleva de nuevo a confiar en la democracia como el sistema de gobierno más adecuado.

Ya que nadie se pone de acuerdo y no parece existir una verdad común, cada uno opina según le parece; en esta sociedad nos gusta mucho dar nuestra opinión, y todo lo demás se vuelve criticable. Esto nos ha llevado a estar más de un año sin un gobierno estable en España. Ni siquiera el voto democrático, por muy justo que parezca, nos ha servido para llegar a un acuerdo. ¿Dónde está el gobierno de los mejores que tanto necesitamos?

 

Ana Monsalve